La bodega es una de las más pequeñas amparadas por una DOP —seguramente la más pequeña de todas— y se ubica dentro de una de las denominaciones más reducidas que podemos encontrar. Sin embargo, este título les va a durar poco: la calidad de sus vinos hace presagiar un rapidísimo crecimiento.

El proyecto fue creado por David González, un enamorado del campo y del vino, junto con su mujer Luana Fischer, a quienes se ha unido su hijo pequeño. Actualmente, la producción de la bodega está por debajo de las 4,000 botellas, distribuidas en tres referencias elaboradas íntegramente con la variedad tempranillo:
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Gatico Rosado 2025: Un vino elaborado a partir de mosto lágrima escurrido con una maceración mínima. Aun así, la fuerza de la tempranillo transfiere color al mosto, logrando un tono rosado muy atractivo. Es un vino predominantemente frutal, sin los sabores artificiales a “piruleta” tan comunes en otros rosados. Se percibe la crianza sobre lías con toques de panadería y, aunque no se filtra para intervenir lo menos posible, el resultado es limpio y brillante.
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Lechuzo Tinto 2024: Podríamos denominarlo un tinto joven ya que, aunque tiene paso por madera, se utilizan barricas grandes (400 o 500 litros) y de muchos usos para que el roble no enmascare el vino. El resultado es un tinto donde predomina la fruta, con un punto tánico muy agradable que marida a la perfección con platos de cuchara, quesos y embutidos, ayudando a desengrasar el paladar.
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Paramera Tinto: Un vino con una crianza variable según la añada, situada en torno a los 20 meses. Durante la visita, catamos tres añadas:
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2021 (actual): Muy equilibrado, aunque para mi gusto aún le falta un poco de redondeo en botella.
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2020 (anterior): Una añada con uva más madura y notas compotadas que, en mi opinión, empezaba a decaer ligeramente.
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2022 (próxima): Todavía no ha salido al mercado y le falta tiempo de botella, como es lógico. No obstante, le auguro un potencial enorme; creo que superará a las añadas anteriores una vez se ensamble por completo.

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La DOP Valtiendas
Esta denominación se sitúa justo al sur de la Ribera del Duero, en la provincia de Segovia, lindando con Valladolid y Burgos. Aunque en un principio se planteó su integración en la Ribera del Duero (está a solo 20 km de Peñafiel), la zona decidió apostar por su propia identidad. Su gran baza es la altitud, superior a la de Ribera, lo que confiere a sus vinos una acidez más marcada. En cualquier caso, mantienen un perfil muy similar y competitivo frente a sus vecinos del norte.
Sacramenia y su visita
Sacramenia es un pequeño pueblo situado al norte de la provincia de Segovia, muy cerca de la de Valladolid, que cuenta con un pasado histórico impresionante. Tuvimos la enorme suerte de encontrarnos con la alcaldesa, quien, de forma voluntaria y sin que le dijéramos nada, se prestó a enseñarnos la iglesia de San Martín de Tours y la iglesia románica de Santa Marina. No pudimos visitar el monasterio, pues es propiedad privada; para haberlo hecho, tendría que haber pedido permiso a sus propietarios, lo cual no fue posible al no estar nuestra visita programada.
Los monumentos a destacar son:
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Monasterio de Santa María la Real: Es un monasterio cisterciense del siglo XII declarado Bien de Interés Cultural. Su iglesia es el elemento más importante del conjunto y la tercera en tamaño de la provincia de Segovia, después de la Catedral y la iglesia de Villacastín. Es tristemente famoso por su claustro, que fue vendido y trasladado piedra a piedra a Miami.
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Iglesia de San Martín de Tours: De estilo románico, en ella destacan una pila bautismal del siglo XIII, el púlpito barroco y el retablo del mismo estilo.

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Iglesia románica de Santa Marina: En su interior sobresalen unas valiosas pinturas murales del siglo XV.
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